Relatos, cuentos y otras historias…



martes, 28 de septiembre de 2010

No pudo ser

En medio del océano de soldados con corbata me despierto. La marabunta de la hora punta me devuelve a la realidad. Estoy en medio de ninguna parte. Los mismos bostezos me saludan. Y me pregunto si ven en mi mirada lo mismo que leo yo en las suyas.

Un día más el despertador me recordó mi fracaso. Puntual, a las siete de la mañana. Nunca se le olvida.

Un día más alargué mi brazo para recorrer el lugar donde estuvo tu silueta. Mi cama es demasiado grande y tu presencia muy pequeña.

En mi vida ya conocí un “No pudo ser”. Una vez más dará igual.

Esto continúa. Y el próximo metro volverá a salir, aunque yo no me suba a él, aunque me quede en el andén observando. Estará abarrotado de personas, luchando por entrar a presión, compartiendo el cargado oxígeno, juntas las unas con las otras, rozando sus miserias, tan pegadas como nunca lo estarían en otra situación con un desconocido. Son todos iguales ¿o me lo parecen a mí? Y me mirarán y pensarán por qué no subo al tren de la desesperanza.

Pero esta mañana, una vez más, olvidé ponerme el traje de rebelde. Y el de valiente me queda grande. Así es que sin contemplaciones agaché la cabeza y subí a aquel vagón, no sin antes pedir perdón a mis ilusiones.

Me hice un hueco entre la gente, derrumbando la barrera de la intimidad entre el señor de gafas y la chica que masca chicle con la boca abierta. Ahora ya me miran satisfechos, soy uno más de ellos.

En mi vida ya existió un “No pudo ser”. Una vez más no se notará.

3 comentarios:

  1. Precioso.¿has suprimido el comentario de Doctor en Alaska?...ya no aparece

    ResponderEliminar
  2. Me alegra mucho que te guste. Gracias.
    He hecho algunos cambios en el blog y he dejado de momento sólo relatos.

    ResponderEliminar